jueves

<11.07.2008> Análisis sobre la persona de Alfonso Aguado en el portal Popes 80

Un artículo de Pascual Roel apareció hace unos días en el portal dedicado a la música nacional Popes 80, sobre el ex líder de Los Inhumanos y fundador de La Banda Del Capitán Canalla. Remitimos desde Movida Valenciana De Los 80 el extenso capítulo emitido sobre el músico valenciano.

Por cierto, Alfonso, ¿cuántas veces te han entrevistado en la radio pública, especialmente en Radio 3, en 25 años?

Me dicen que Alfonso Aguado ha estado presente en las celebraciones de la Selección Española que han tenido lugar en Madrid con motivo de la conquista de la Eurocopa. Me alegro mucho, puesto que al reconocimiento de la Selección, y al del propio Luis Aragonés y los jugadores, también podemos añadirle el premio al trabajo de Alfonso Aguado, quien grabó el tema "A por ellos" hace un par de años en compañía de los integrantes de la “roja” (ahora se dice así?) en aquel momento. En cierto sentido, los periodistas y muchos aficionados han tratado con igual desprecio, ninguneo y desdén tanto a Luis Aragonés como a Alfonso Aguado, con la diferencia que a Alfonso le llevan haciendo de menos desde hace más de veinte años, mientras que a Aragonés ha tenido buenos defensores en algunos medios durante parte de su trayectoria.

Aparquemos el fútbol y centrémonos en Alfonso Aguado. Lo primero es identificarlo. Quién es Alfonso Aguado? Es el vocalista, compositor, showman, genio y líder primero de Los Inhumanos y después de La banda del Capitán Canalla. Abramos ahora la lata por cualquier parte y agarremos bien el recipiente para que no se nos escape ninguna cuestión de las que vamos a abordar. Como hemos apuntado en otros artículos, una de las características básicas de la prensa musical española es lo que hemos denominado "periodismo de amiguetes”. Hoy señalaremos otro de los signos identificativos de esa prensa, y es su dogmatismo, su adoración por los "grandes personajes", y el proselitismo del "pensamiento único" en sus argumentarios, tanto en la prensa que podríamos denominar de los grandes medios o comercial, como en la alternativa. Cada una con sus preferidos, sus prejuicios y su configuración única de la realidad nos enredan con opiniones que devienen en únicas y con relatos elaborados y cerrados para no poder discutirlos, y que son presentados con precioso papel de regalo como dogmas de fe (o se cree en ellos o no y no hay más razonamiento). Así, según esas premisas, todos tendríamos que tener a tal o cual músico por "excelente", por "genio" etc. y quien lo discuta “no sabe de música”. La elección de los músicos depende de si pertenecemos a los que compran, escuchan o ven un cierto tipo de medios o de otros. En ese contexto, pobre del que se aparte de eso, porque lo primero que prima es el "olor a establo", es decir, “todos tienen que pensar como yo”, sino no hay sitio en el "establo". Eso se traspasa a los fans, seguidores, etc., quienes copian toda esa línea de pensamiento de una forma acrítica y sin contextualización. El resultado es que no se aceptan análisis y explicaciones alternativas más allá de la "verdad oficial", “única” y “verdadera”. En esta serie de artículos estamos desarrollando un relato diferente al oficial del pop español pero no incompatible con nada, puesto que ideas y explicaciones contrarias pueden convivir y desarrollarse en paralelo o tangencialmente, como bien se señala en el llamado pensamiento dialógico. Llegados aquí, pasemos al elemento empírico. Si un grupo musical es criticado tanto por los medios que podríamos denominar comerciales (para el consumidor generalista) como por los alternativos (para los "enterados") es un gran problema. Ambos, en su soberbia y miopía, no conciben que haya grupos que no encajen en nada eso, en esos clichés, porque simplemente pertenecen a categorías de clasificación diferentes. Eso es lo que ha pasado con Alfonso Aguado y con gran parte de los grupos de “clase media” desde los años 90. En el caso de Aguado, ni un tipo de prensa ni otro le perdonan que lleve más de 25 años escribiendo éxitos y, lo que es peor, ganándose la vida (más o menos con ello). Porque en este país parece que hacer la cosas por dinero es como un "pecado". A lo mejor es preferible hacer canciones con letras opacas que nadie entienda y morirse de hambre para que te escuchen cuatro o cinco, que hacer música para el cachondeo, la fiesta, etc. No es incompatible ni comparable, simplemente pertenecen a registros diferentes y los elementos de juicio tienen que ser otros. Tienen que existir las dos cosas.

Alfonso Aguado tiene facilidad para el estribillo, para el éxito, para trasladar el lenguaje de la calle a la canción, para aglutinar y sumar, para describir certeramente y muy sutilmente muchas situaciones. Y también para el chiste fácil, y para moverse en la línea tan tenue que separa lo grosero de lo gracioso, lo directo de lo soez. Pero se maneja con gran habilidad y con mucho talento en todas esas situaciones. Por otro lado, también tiene la audacia para atraer y "empastar" (gracias Salva Dávila) diferentes melodías conocidas para hacer enjuagues y lograr melodías pegadizas, sencillas pero muy consistentes y festivas (creo recordar el ensañamiento de un crítico con A. Aguado por la canción "no problem" y su parecido con "Dont Worry be happy" de Bobby McFerrin). Y todo ello con una gran capacidad de comunicación y de empatía con el público, y con la recuperación de “la memoria” (maldita palabra) de muchos artistas ya olvidados, como ha hecho en su última etapa con el Capitán Canalla con G. Dann, con Esteso y Pajares o en su etapa de los Inhumanos con Escobar. Es decir, Aguado es capaz de mostrarnos también las raíces de su humor, que es toda esa España del destape, de la transición, las películas de A. Ozores (otro gran incomprendido) y todo un submundo más que casposo "Kirch" pero de gran fertilidad intelectual. Pero al igual que todo eso, también está Bretón y parte de los preceptos del movimiento surrealista, y también Lafargue y su “derecho a la pereza”. En cierto sentido "La Ramona" de Esteso tampoco está tan lejos de las canciones de Aguado, y muchas de sus melodías podrían estar insertadas en cualquier película disparata de Ozores, aunque no llega a la caspa, el mal gusto y la chabacanería del creador de los Torrentes, de cuyo nombre prefiero no acordarme. Aguado tiene como uno de los ejes temáticos fundamentales el sexo y todo lo relacionado con él, pero también la canción popular (Paquito el chocolatero) y el sentido de fiesta y diversión que a todos nos asalta cuando estamos de copas o en casa con ganas de algo gracioso y de fácil digestión. Una generación de españoles jamás no habríamos asomado por cuestiones ideológicas a canciones como "Mi carro" o "Paquito el chocolatero", por supuesto, si no llega a ser porque Alfonso nos la ha hecho llegar en sus discos. Hagamos un rebobinado de la historia musical de Alfonso Aguado tanto con Los Inhumanos como con El Capitán Canalla.

Podemos dividir la historia de los Inhumanos en cinco fases, con una clara evolución en la temática y enfoque de sus canciones que llevó a una cierta sofisticación del mensaje y de una conexión léxica más con acontecimientos del momento. La primera etapa, en la que contaron con la ayuda de Nacho Mañó y otros músicos valencianos, es la que podríamos llamar la "época CBS", donde graban tres discos entre 1984-1987, y en la que empiezan a ser conocidos por temas como "manue", "Eres una foca","verano inhumano" o "las chicas no tienen pilila". Si se hubieran quedado ahí, hoy serían uno de los grupos de culto de nuestro país, como tantos otros. También es el momento en el que la gente empieza a fijarse en ellos por la tan llevada y traída cuestión de sus componentes, aspecto sobre el que se debería de realizar un pequeño artículo aparte. Una vez finalizado ese momento, entramos en la segunda etapa o "etapa de gloria" que coincide con su fichaje por Zafiro, en aquel momento también interesados y luchando con las promociones de Los Elegantes, 091 y con La Trampa. Con Zafiro despachan 6 discos y es el momento del éxito masivo, las ventas superlativas, las grandes fiestas, el desfase, los discos de platino, y de hits como "Qué difícil es hacer el amor en un sinca 1000", "Una pareja feliz" (la mejor canción de Los Inhumanos), "Me duele la cara de ser tan guapo" o "Me quiero", todos contenidos en "30 hombres solos", un disco sobresaliente y muy bien estructurado. A esta gran obra le sigue "No problem" (1990) que contenía "Yo sé beber" y otros éxitos y también el disco "El mágico poder curativo de la música de los Inhumanos" que incluía el "póntelo, pónselo" (alguien a hecho algo mejor sobre el tema?). Esta trilogía fundamental en su discografía la cerraron con un doble directo grabado con la ayuda de la Demencia que se tituló "Directum Tremens". Mientras se discutía si Los Inhumanos eran una suerte de “tuna-pop” o unos “monjes locos”, grabaron los dos últimos trabajos para Zafiro que incorporaban dos portadas excelentes basadas en comics y canciones de gran ingenio como "Maroto el de la moto" o"M'agradaría". Los conciertos iban bajando y el impacto mediático y el contexto de los 90 era muy duro. Los problemas se acumulaban y emprenden entrada la segunda parte de los 90 la tercera fase de sus historia bajo la discográfica Horus, que podríamos definir como el momento del “aterrizaje suave” de Los Inhumanos, que seguían defendiendo un repertorio lleno de humor, fiesta y risas. La cuarta etapa es la fase de la “decadencia” que está relacionada con un disco grabado para aquella aventura de T5 en la industria (Get) y que suponía la despedida del grupo. El disco se tituló "Apaga y vámonos", que era parte en directo y que ofrecía un sonido absolutamente plano y donde se intuía una cierta desgana. Esta etapa se reforzó con la aparición de un último disco para discos "La estación" y que si tituló "El retorno del Jeti", en el cual se atisbaban algunas cenizas del buen humor y de la gran experiencia de Aguado y su grupo. Por último, la quinta época es la que se desarrolló después de la marcha de Alfonso Aguado, y cuando Sergio Aguado y Nacho Aguado (hermanos de aquél) cogieron las riendas de Los Inhumanos y empezaron a defender las canciones pero sin Alfonso. El resultado es bastante desalentador y falto de interés, pero siguen teniendo una buena agenda de conciertos y cierto reconocimiento. Por cierto, Sergio Aguado también formó parte del grupo valenciano Orfeón Brutal, que estuvo activo durante los años 80 con una discografía y repertorio destacables. En la actualidad ambos grupos (El Capitán y Los Inhumanos) se pelean por el legado de las canciones de esta época cantándolas en sus directos. En fin, cosas de familia…numerosa.

Me gustaría, llegado este punto, tener un recuerdo y un homenaje para Rafael Alvarado, uno de los componentes de Los Inhumanos, que perdió la vida en un desgraciado accidente el día 4 de septiembre de 1995 cuando un camión se precipitó sobre su coche a horas muy tempranas. El incidente no ha sido recogido prácticamente en ningún sitio y Rafael no está entre los miembros de grupos fallecidos de muchas enciclopedias y sitios de Internet, etc. Aquí queda su recuerdo. Juventud, oficio y muchas ganas se llevó aquella maldita mañana cuando el tiempo le segó la vida a Rafael Alvarado. Y tampoco, ni siquiera, Alfonso Aguado aparece como personaje central de la mal llamada "Movida" puesto que en esa idea centralista que se nos ha dado de la eclosión musical española sólo parece que cuenta Madrid y dentro de él 7 ó 8 personajes (a saber: Loquillo, Alaska, Almodóvar, A. Vega, E. Urquijo A. G. Alix y Tierno), y las crónicas y análisis que se han hecho a nivel de otras naciones como Galicia, Cataluña o el País Vasco son igual de centralistas y en esos pueblos sólo cuentan 2 ó 3 grandes músicos totalmente intocables y se obvian muchos personajes y todos aquellos que formaban parte del movimiento asistiendo a los conciertos. En este marco, en la movida valenciana por supuesto que Aguado no está ni se le espera (para esa gente claro está, sí para otra mucha).

Aproximadamente en el año 2000, Alfonso Aguado decide abandonar Los Inhumanos con muy buen criterio (era un proyecto agotado) y se reinventa como El Capitán Canalla (eso sí es empezar una nueva línea; los cambios de metodología y de dirección artísticas se hacen más que se anuncian, y eso es lo que más me preocupa en los nuevos designios de M. Etentxun) junto, principalmente, a Toño Sanchís y Héctor Roldán y fichan por la errática Vale Music (hoy en manos de Universal), con la que ha sacado cuatro discos, aunque sólo los dos primeros son inéditos, y en el que incluye canciones insuperables como "Bicho malo pillé", "Amor fugaz" "Que vuelva ya Georgie Dann" o "Hotel glamour", y una balada preciosa, que a mí me dejó impresionado, que se titula "La balada del Capitán Canalla". Fuera de esos discos también han hecho una canción sobre la "boda real" (alguien ha recibido el tarjetón?) o "A por ellos" o "alcohol", que según algunas informaciones pertenece a Los Inhumanos de su hermano Sergio. Los ritmos son más electrónicos y bailables, llevándonos a los orígenes de Alfonso, que ha mantenido a lo largo de su trayectoria tres estilos fundamentales: el pop, el tecno o lo electrónico (baile, etc.) y la canción popular. Y eso le ha permitido seguir creando, ahora ya especiazado en himnos de clubs deportivos (Numancia, creo recordar que Pamesa, y la Selección española). Alfonso Aguado es un músico que hay que reinvidicar y decir que sus composiciones no son tan superficiales como nos quieren hacer ver sus críticos o una escucha rápida. Su voz rota, canalla, festiva, mujeriega, trasnochadora y personal, su lenguaje directo e importado directamente de la calle nos hace estar siempre esperando que él y su Capitán Canalla nos salven y hagan que triunfe la diversión y que el “mal rollo , el muermo y la depresión no venzan nuestro corazón”. Por otro lado, para sus críticos y aquellos que lo han menosprecioado decirles que no olvidemos aquello de Cernuda de que “los insultos son formas amargas del elogio”.

PD. Por cierto, Alfonso, si lees esto, me gustaría que me respondieras a una pregunta: ¿cuántas veces te han entrevistado en la radio pública, especialmente en Radio 3, en 25 años?

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